Friday, July 12, 2019

Viajar en Bélgica (I)


El "Atomium", uno de los símbolos de Bruselas y de Bélgica

Bélgica es un país muy interesante y accesible a cualquier tipo de viajero. Cuenta además con buen número de vuelos que permiten llegar fácilmente y con costes moderados, a Bruselas o Charleroi, ciudad valona también perfectamente comunicada y buen punto de partida para conocer el país y, aunque en esta entrada nos ceñiremos a Bélgica, también para viajar a los Países Bajos y Luxemburgo.

Charleroi-Sud, estación principal de la ciudad

La capital, Bruselas, es un excelente punto de partida para desplazarse cómoda y rápidamente a las más bellas ciudades belgas: Gante, Brujas, Amberes, Lovaina, Lieja, Dinant… Igualmente el tren es útil para desplazarse por la ciudad pues cuenta con ocho estaciones, sin contar las de los suburbios que, en realidad también son estaciones de la ciudad. 


Un IC Ostende-Eupen, de la línea principal este-oeste, en Bruselas-Midi. 2017

La de mayor importancia es la estación Midi, seguida de la de Norte y otras seis estaciones urbanas similares a Nuevos Ministerios o Paseo de Gracia: Schumann, Luxemburgo, Kapelle, Congres, Oeste y, sobre todo, Central, literalmente a 5 minutos de la Grand Place.

Mapa ferroviario belga. Infrabel

Bruselas-Norte

Bruselas-Central

Bruselas-Midi

Para entender como funciona el ferrocarril belga, es apropiado pensar en el sistema de cercanías de alguna gran capital española: trenes muy frecuentes en muchas direcciones y en trayectos normalmente inferiores a una hora. Por ejemplo, el tiempo de viaje aproximado y el número de trenes Intercity (IC) por hora desde Bruselas, teniendo en cuenta que desde Bruselas puede tomarse en varias de sus estaciones, es el siguiente:

Estación central de Amberes

·        Amberes: 35 minutos / 4 trenes IC
·        Gante: 30 minutos / 4 trenes + 2 cercanías
·        Brujas: 55 minutos / 3 trenes
·        Lovaina: 30 minutos / 5 trenes + 2 cercanías
·        Lieja: 1 hora / 3 trenes
·        Charleroi: 50 minutos / 2 trenes
·        Gante-Amberes: 1 hora / 2 trenes
·        Brujas-Gante: 25 minutos / 5 trenes
·        Lovaina-Lieja: 30 minutos / 2 trenes

Estación de Lovaina

Su sistema ferroviario es idóneo para desplazarse y conocer el país. La extensión es similar a la de Galicia, unos 30.000 km2, pero en esta relativamente reducida superficie se extiende una densa red ferroviaria de algo más de 3.500 kilómetros. 

Estación de Gante St. Pieters

La compañía nacional es SNCB/NMBS (Société Nationale des Chemins de fer Belges en francés o Nationale Maatschappij der Belgische Spoorwegen, en holandés), equivalente a nuestra Renfe.

IC Charleroi-Amberes, en Bruselas-Midi. 2012

En cuanto a las infraestructuras ferroviarias, es Infrabel la encargada de su gestión, semejante a nuestro Adif. En su apartado “Annexes/Cartes” pueden consultarse excelentes mapas de la red belga.

Un AM08 en Lieja. 2014. El tipo de autopropulsado más moderno de SNCB

Bélgica también cuenta con su red de alta velocidad: 194 kilómetros de líneas para velocidades de entre 250 y 300 km/h y 48 adicionales para 200 km/h:

Líneas belgas y holandesas de alta velocidad
  •         Línea oeste: Bruselas (Lembeek)-frontera francesa (Lille), 71 km. A 300 km/h (1997)
  •          Línea este: Bruselas-frontera alemana:
o   Bruselas-Lovaina, 34 km. a 200 km/h (2005); Bierbeek (Lovaina)-Ans (Bierset), 63 km, a 300 km/h (2002) y Ans-Lieja, 14 km. de línea convencional mejorada a 200 km/h
o   Chênée (Lieja)-Walhorn (frontera germano-belga), 24 km. a 260 km/h (2008)
·       Línea 4 norte: Amberes-frontera holandesa, 36 km a 300 km/h (2009)

Un  veterano AM66 en Bruselas-Midi. El tipo de autopropulsado más antiguo de SNCB. 2009

Es posible llegar en tren a casi cualquier lugar en Bélgica y si no, otros medios de transporte lo complementan para llegar a los pocos lugares a los que el tren no llega. El sistema ferroviario es sencillo y cómodo; no hay suplementos, ni reservas, ni precios diferentes (excepto para algunos servicios internacionales y una tasa gubernamental de unos 4€ para los servicios al aeropuerto de Bruselas que utilizan el nuevo enlace Diabolo desde 2012).

Esquema del proyecto Diabolo de enlaces del aeropuerto de Zaventem

Las fichas horarias se descargan aquí
Desde 1984, el sistema se organiza en torno a una densa red de trenes Intercity (IC) cadenciados y enlazados. Hay 35 relaciones IC que circulan normalmente con frecuencia horaria, a veces bihoraria; unas con menos paradas junto a otras que atienden a localidades menores, con más paradas (hasta hace pocos años este tipo de trenes semidirectos eran los InterRegio). Además, en muchos trayectos principales se unen dos o más relaciones IC aumentando la cadencia, caso de los trayectos Bruselas-Namur, Charleroi-Bruselas-Amberes, Bruselas-Lieja, Gante-Bruselas-Lieja, Gante-Amberes etc.

Un  AM96  "Nariz de goma"en Ostende. 2009

A los IC se añaden los “locales” (L), complementarios de los IC, circulan cada dos o cuatro horas con horarios cadenciados y parando en todas las estaciones. También los trenes “P” (Pointe) que circulan en determinadas relaciones en horarios de mayor afluencia, reforzando la oferta. Además de esta extensa red, existen 26 líneas de cercanías (S, “Suburbain”) para servicios de cercanías en las principales ciudades del país.

Un  AM80  "Break"en Lovaina. 201709

Pueden utilizar todos los trenes del sistema en cualquier recorrido, con un mismo billete (con la excepción del aeropuerto de Bruselas para el que debe adquirirse la tasa citada en origen o al llegar al aeropuerto). En general, no hay trenes exclusivos para relaciones determinadas, por lo que puede sorprender que un IC sea prestado con trenes de calidad básica, lo que se debe a que los tiempos de viaje no son largos de punta a punta, menos aún si son trayectos intermedios. A la inversa, también puede sorprender que trenes de más calidad sirvan para trayectos de cercanías.

Locomotora serie  27 con un IC con coches de dos pisos en Bruselas-Norte. 2008

Entre las 35 relaciones IC también las hay internacionales, insertadas en la red nacional, con extensiones a Francia (Tourcoing-Lille), Países Bajos (Breda, La Haya, Rotterdam, Amsterdam, entre otras ciudades) y la mayor parte de Luxemburgo. Junto a estas relaciones IC internacionales, hay líneas de cercanías que llegan a los Países Bajos (Roosendal y Maastricht) y una línea de trenes locales entre Aquisgrán en Alemania y Welkenraedt, en Bélgica con enlace inmediato con la red nacional.

Locomotora belga  serie 28 con una composición de coches holandeses en un IC Bruselas-Ámsterdam en Bruselas-Midi. 2014

Más allá de estos internacionales, una referencia a los demás trenes internacionales en Bélgica, la mayor parte de los cuales son de alta velocidad que circulan en todo o en parte por líneas de alta velocidad belgas, francesas, alemanas, holandesas y británicas. Estos trenes si requieren de un billete específico:
·  TGV: de SNCF, enlazan Bruselas con más de 30 ciudades francesas, con servicios  a varios destinos franceses: Burdeos, Lyon, Montpellier, Perpignan, Marsella, Toulon, Niza y, sobre todo, París con hasta 8 al día.

Un TGV Réseau con destino Marsella. en Bruselas-Midi. 2009

·  ICE: los trenes alemanes de alta velocidad enlazan Bruselas y Lieja con hasta 7 servicios diarios, con destino Colonia y Francfort.

ICE Bruselas-Fráncfort en Bruselas-Norte. 2009

·  Thalys: los trenes de esta sociedad multinacional enlazan Bruselas y Amberes con los Países Bajos, Alemania y Francia (principalmente París con 25 trenes diarios).

Thalys Colonia-París en la estación de Lieja. 2014

·    Eurostar: 10 servicios Bruselas-Londres, vía Lille, 3 de ellos prolongados hasta Amsterdam.

Eurostar Bruselas-Londres en Bruselas-Midi. 2010

Para concluir, sólo unas pocas sugerencias, pues quien vaya a Bélgica sabrá perfectamente las maravillas que puede encontrar allí. Tres recomendaciones que tienen que ver con el turismo y el ferrocarril:
  •  Estación de Amberes, una de las estaciones más bellas del mundo, una verdadera joya. Sencillamente deslumbrante. Muy cerca del centro, merece una visita más allá del hecho de ser una estación.


  • Estación de Lieja-Guillemins. Abierta en 2009 es obra del arquitecto español Santiago Calatrava. Sus modernísimas y atrevidas líneas son un espectáculo.



  •  Train world. Museo belga del ferrocarril. Es un moderno museo ferroviario dea gran atractivo. Situado en Bruselas, en el barrio de Schaerbeek, en la estación homónima, con numerosos trenes que lo sitian a 15 minutos del centro de Bruselas.
Estación de Schaerbeek, sede del museo y abajo interior



Continúa en la parte II: los trenes belgas

Wednesday, June 12, 2019

Escapada ferroviaria centroeuropea. Olomouc y Pardudice (VI)


Plaza principal de Pardubice con la "Torre Verde" dominándola
Antes de continuar viaje a Pardubice no quería perder la oportunidad de visitar un lugar de gran interés para mí. Muchos lectores saben mi vocación por la antigua Yugoslavia y los que no, lo entenderán si repasan mi la presentación del blog, esta entrada sobre Montenegro y, sobre todo, esta modesta historia.
En Olomouc se halla el mausoleo neoclásico de los soldados yugoslavos caídos en la Gran Guerra, promovido por la liga para la amistad de checos y yugoslavos, poco después de 1918 a partir de un osario. Hay que recordar que tras la I guerra mundial nacieron Checoslovaquia y el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, germen de Yugoslavia, como países que participaron del bando vencedor y ambos eslavos, con ese componente de ancestral solidaridad paneslavista.


Mausoleo en obras. 10 de junio de 2019. La inscripción dice: "Lealtad por lealtad" (en checo) y "Amor por amor" (en serbo-croata) 

Pero la historia da muchas vueltas y a finales de 1992 Checoslovaquia se dividió pacíficamente en dos países, la República Checa y Eslovaquia y, lo más importante y trágico es que Yugoslavia se rompió en 1991 con una violencia extraordinaria.
El mausoleo quedó en una situación peculiar ya que era propiedad de Yugoslavia, nación inexistente. El tiempo y el vandalismo lo degradaron gravemente pero no había propietario que actuara. Durante años se han buscado opciones con Eslovenia, la República Checa y la Unión Europea, sin éxito, mientras la degradación proseguía.


Mausoleo hace pocos años. Foto: Jan Jenista

Antes de este viaje creía que era un asunto irresoluble pero, modesto final feliz, he visto con satisfacción que el mausoleo está en obras y que este mismo año recobrará un aspecto digno, parece que gracias al gobierno checo.
Tras esta pequeña historia sigo al oeste hasta Pardubice, capital de la región homónima y ciudad industrial, venida a menos en cuanto a actividad fabril pero de gran interés monumental. Dominada por el castillo, cuenta también con una magnífica plaza principal, con el ayuntamiento, la columna barroca y otros edificios civiles, todo ello enmarcado por la imponente “Torre verde” similar a alguna de las torres de Praga.


 La "Torre Verde", entrada a la plaza principal en la que se encuentra el bello edificio del ayuntamiento y la columna (abajo)

Y una historia más de esta ciudad: en la estación se encuentra la escultura de Jan Perner, de quien apenas sabía que era un personaje relacionado con los ferrocarriles y lo sabía porque desde hace mucho tiempo existe un tren expreso (también Intercity o Eurocity) Praga-Zilina (O Bohumín) bautizado con ese nombre.

Foto: Grzegorz Wasowicz

Al ver la escultura leí la placa con la escueta información de que era un ingeniero de ferrocarriles que murió en Pardubice en 1845 con sólo 30 años. Esta información me intrigó y me llevó a buscar algo más del personaje y así he sabido que era un brillante ingeniero que participó en el diseño y construcción de estaciones y de la embrionaria red ferroviaria original en territorio checo, entonces en el imperio Austro-Húngaro.


La estatua de Jan Perner a la entrada de la estación

Pero, ¿por qué murió tan joven? Fue un accidente laboral algo sorprendente. Viajando en tren con la cabeza fuera de la ventanilla golpeó con alguna señal o poste y, quedando malherido, falleció a los pocos días.
¿Quién no ha pensado al sacar la cabeza por la ventanilla alguna vez que podría pasar algo así?  Muchos recordamos chapas en los trenes que avisaban, y aun avisan, precisamente de ese peligro: “es peligroso asomarse por la ventanilla”. Está claro que esos carteles avisan de un peligro real pero asomarse por la ventanilla es una tentación demasiado grande. La moraleja es que si uno se asoma debe extremar las precauciones.

Chapa admonitoria e incluso título de una obra de Jardiel Poncela

Y así acaba esta crónica viajera, en la que he intentado transmitir mis impresiones al otro lado de la ventanilla, si podía, asomándome literalmente, si no, de forma figurada, mirando más allá del tren que me ha llevado de una parte a otra en esta parte de Europa querida y admirada.


Tuesday, June 11, 2019

Escapada ferroviaria centroeuropea. De Eslovaquia a la República Checa (V)

Catedral de santa Isabel. Kosice

Viene de la parte IV

Tras un corto viaje entre Miskolc y Kosice, comienzo en esta ciudad del este de Eslovaquia una pequeña travesía que me llevará en algunas horas al extremo occidental del país y a Olomuc en la parte este de la República Checa, con escalas voluntarias en Poprad-Tatry y Zilina. 


De nuevo el mapa de la escapada para una mejor comprensión

Teatro de Kosice

Kosice (léase Kósice) es una ciudad antigua y distinguida y ahora la segunda de Eslovaquia tras la capital, Bratislava. Kassa en húngaro y Kaschau en alemán son los nombres de la ciudad que pueden escucharse y leerse más frecuentemente que en otros países. Este hecho ya revela parte de su carácter de ciudad muy internacional y encrucijada histórica. Como es frecuente en aquella parte de Europa, sobre todo en la primera mitad del siglo XX las fronteras cambiaron con frecuencia y muchas personas nacieron en un país que después dejó de existir o que pasó a ser de otro o, personas de una nacionalidad que pasaron a ser apátridas en lo que fue su patria. 

Estación de Kosice y el omnipresente tranvía

Un caso entre muchos es el de Sándor Márai, gran escritor húngaro, nacido en Kosice en el periodo de entreguerras mundiales. No me resisto tampoco a recomendar un extraordinario libro, imprescindible para entender que ocurrió tras la segunda guerra mundial, en cuanto al movimiento de fronteras y personas con verdaderos tragedias e injusticias, muy poco conocidas e incluso ocultadas. Es Tierras de sangre de Timothy Snyder.

Catedral de santa Isabel. Kosice

De vuelta a Kosice, aunque su anodina estación no anuncia nada extraordinario, no hay que dejarse engañar por la primera impresión pues ya en el corto camino al centro histórico se sucede una ciudad muy interesante que culmina en su extraordinaria plaza principal , más bien una avenida de forma curiosa. Normalmente los monumentos en las plazas ocupan su lugar en la periferia y en los extremos pero no es así en Kosice, en donde, entre otros monumentos menores, la posición central la ocupan, el teatro, la torre y, sobre todo, la hermosa catedral gótica de santa Isabel, que recuerda a la de san Esteban en Viena y otras alemanas.

El rápido de Bratislava en Kosice

Tras la visita urbana y artística tomo el tren que me llevará a la República Checa pero deteniéndome primero en Poprad-Tatry, más que por la ciudad, que no llego a visitar como por ser el punto de partida hacia los montes Tatra, a menos de 20 kilómetros al norte, en la frontera con Polonia. 

Montes Tatra desde Poprad-Tatry

En esta estación, además de los trenes de la línea principal de Kosice a Bratislava y República Checa salen otros dos ramales, uno de vía estrecha y otro de ancha a distintos lugares de los Tatra. Viendo estos trenes propios de excitantes aventuras ferroviarias y la belleza extraordinaria de la cordillera maldigo no poder llegar hasta la montaña y me emplazo firmemente a hacerlo no tardando mucho.

El tren de vía estrecha a los montes Tatra. Estación de Poprad-Tatry

Esta misión de reconocimiento en Poprad-Tatry continúa hasta la siguiente escala, Zilina, una ciudad que recuerda a nuestra Miranda de Ebro, por ser un importante nudo ferroviario. Poprad Tatry es la puerta entrada montes a los Tatra que son, en realidad las estribaciones más septentrionales de los Cárpatos. A su vez los Tatra tienen dos partes, oriental y occidental, siempre marcando al norte la frontera polaco-eslovaca. Además, aunque no pertenecen a la misma cadena, al sur se hallan los Bajos Tatra. Así, la por fuerza escarpada y sinuosa línea ferroviaria discurre entre las dos formaciones montañosas, rodeada de pastos muy verdes y, sobre todo, de bosques frondosos, en varias zonas que son parques nacionales.

Montes Tatra desde el tren camino de Zilina

Con tales características no puede sorprender que esta línea se pueda incluir en las de primera categoría europea.
Por si fuera poco los trenes “Rychlik” (rápido) e intercity que tomo, cuentan con coche restaurante. Comer en coche restaurante es una gran experiencia, incluso para los que tenemos la suerte de haberlo hecha bastantes veces. 


 El coche restaurante eslovaco en Kosice

Se podría decir que no tiene precio, pero en realidad, en muchos sitios, concretamente en países como Eslovaquia sí tiene precio, un precio muy reducido, no sólo por la comida en si, sino por comer en el tren y, más aún, con los montes Tatra de acompañantes. El precio no es reducido figuradamente sino realmente bajo pues comí por unos 11€, una especie de plato combinado: estofado de ternera (estilo goulash húngaro) con salsa, “Knedliki” (rebanadas de pan tierno con la salsa), ya citadas en una entrada anterior, típicas de la República Checa y de Eslovaquia, con canónigos, té helado y una porción de tarta de miel.

 Mi menú en el coche restaurante 

Llegado a Zilina, una especie de Miranda de Ebro, aunque menos distinguida, unos poco minutos de trasiego entre vías y trenes para tomar otro tren, checo a Olomuc que circula por la tercera región histórica checa, Silesia y su capital Ostrava. En el paso por la región aún se aprecia perfectamente se carácter minero e industrial, aun muy disminuido.

Estación de Zilina

Olomouc, capital de la región homónima, cuenta con un magnífico centro histórico, muy agradable para pasear y admirarse  ante la nueva catedral neogótica –siglo XX- de san Wenceslao y, muy especialmente ante la plaza de la república, en la que se encuentra el monumental ayuntamiento y otros edificios civiles, en una estructura que recuerda a la ciudades belgas y francesas del norte. En la misma plaza se encuentra también un monumento religioso de importancia: la columna de la Santísima Trinidad, un tipo de monumento frecuente en esas tierras pero de gran valor en Olomouc, no en vano está declarado patrimonio de la humanidad.

Plaza de la República y la columna de la Santísima Trinidad en Olomouc

Y aún me falta un monumento no especialmente valioso en lo arquitectónico y artístico pero que me parece muy oportuno para reflexionar sobre Europa y su historia contemporánea: el mausoleo de los soldados yugoslavos caídos en la Gran Guerra, del que os contaré algo en la siguiente entrada.

Continúa en a parte VI